Todo era normal… hasta que dejó de serlo

El respeto lo concede la gente que vota, no los medios de comunicación, no los think tanks, no el oligarca, no el poder financiero ni el políticoSi se acepta que sea el emperador quien asigne categorías de respetabilidad, obtendremos de él nuestra “normalización” a cambio de un elevado precio: tratarle como si de nuevo estuviera vestido

Origen: Todo era normal…

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