ADA COLAU, carta mayo 2018

Ada Colau Ballano

13 h · 

En los últimos días han ido saliendo a la luz tuits y artículos escritos por el candidato a presidir la Generalitat, Quim Torra, profundamente despectivos hacia lo que él considera ‘los españoles’ y hacia los catalanes que hablan ‘español’ de forma habitual.

Durante el primer debate de investidura, Xavier Domènech, le hizo una pregunta muy clara y pertinente para alguien que pretende ser Presidente de la Generalitat. Una pregunta importante para mí pero estoy segura que también para miles de independentistas que ante todo son demócratas y rechazan cualquier tipo de posicionamiento racista: ‘En Catalunya hay alrededor de 70% de la población que en mayor o menor intensidad se sienten españoles. ¿Qué piensa usted HOY de los ‘españoles’?’
El Sr.Torra no contestó.

Mi madre nació en Soria y de adolescente vino a estudiar y trabajar a Barcelona. Mis abuelos paternos, pastores de un pueblecito de Huesca, se trasladaron a Barcelona en los años de la posguerra en busca de una vida mejor para sus hijos. Mi padre vive actualmente en Almería. Tengo 2 hermanos nacidos en Madrid. Hablo en castellano con mi madre. Hablo en catalán con mis hijos. Y fueron precisamente mis padres de origen migrante quienes me enseñaron a valorar y defender la escuela catalana y la inmersión lingüística, como un modelo de cohesión social en la diversidad. Esa, que es mi historia, es también la historia de millones de catalanes. Catalunya, afortunadamente, es una tierra mestiza y de acogida. Por eso miles de familias de origen muy diverso vinieron y lo siguen haciendo en busca de oportunidades, y han levantado como el que más este país. Barcelona es una capital abierta al mundo, moderna y cosmopolita.

Me siento barcelonesa y de convicciones profundamente republicanas. Libertad, igualdad y fraternidad son principios que siempre han guiado mi acción política. Fuera y dentro de las instituciones. Por eso siento un profundo rechazo democrático hacia determinadas afirmaciones que menosprecien a alguien por el simple hecho de sentirse, por ejemplo, español o catalán. De la misma manera me parecen reaccionarias aquellas afirmaciones que sostienen que España es irreformable o que afirman que en la escuela pública se adoctrina y señalan públicamente a profesores sin prueba alguna. Para mí y para millones de personas es importante saber si alguien que se postula como candidato a la Generalitat piensa que existen catalanes de primera o de segunda en función de donde hayan nacido o de la lengua que hablen. Catalunya es un pueblo diverso y plural y ahí radica su principal riqueza. Determinadas consideraciones suponen un peligro para la cohesión social y son insultantes para millones de catalanes. Pero en general para toda persona demócrata. Durante muchos años, siendo portavoz de la PAH, tuve el privilegio de recorrer muchos rincones de España y conocer las gentes, diversas, que la habitan. Eran también los “españoles” (a los que algunos se refieren de manera despectiva), quienes se apostaban delante de las casas de familias humildes para evitar que las desahuciaran sin preguntar lo que ponía en su carnet de identidad. Me siento muchísimo más cercana a esa gente que ponía su cuerpo para evitar un desahucio, fueran de donde fueran y se sintiesen de donde se sintiesen -de la Rioja, de Vallecas, de Huelva, de Ecuador o de Tarragona- que de personas que, por mucho que hablen de república, no predican con aquellos principios que la inspiran. Libertad, igualdad y fraternidad.

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